sábado, 6 de septiembre de 2014

El Sabinar.

Otro de los días, preparamos una excursión para ver el Sabinar.


La Dehesa de Sabinosa es una zona despoblada de la isla y que constituye el extremo occidental de la isla y del Archipiélago Canario.
Un paseo por pistas de tierra, vacas en medio del camino, en una mañana muy calurosa.


A pesar de hallarse a Sotavento del soplo de los vientos alisios por el armazón del Valle de El Golfo, con frecuencia se ve afectado por los mismos, que, tras rebasar la línea de cumbres, adquieren gran velocidad y dificultan el crecimiento vertical de las sabinas; los árboles más expuestos tienen un aspecto retorcido, que refleja la acción deformada del viento sobre la vegetación.
Todo el mundo a ver las vacas.


Y por esta bonita carretera, circulamos unos cuantos kilómetros en busca de las Sabinas.


Llegamos a nuestro objetivo.


Es increíble como el viento moldea estos árboles, algunos de más de 500 años de antigüedad.


Y una parada a la sombra para refrescar nuestras gargantas.



jueves, 4 de septiembre de 2014

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Vuelta a la Isla.

Ya por la mañana, mientras los de la furgona vecina continuaban durmiendo, nosotros nos dimos una vuelta por el muelle de la Restinga.


Un muelle de pescadores muy entrañable y sobre todo, muy tranquilo.


Cada vez nos gusta mas viajar con esta t1, la sensación de libertad, poder ir a donde quieras, dormir junto a la playa y recorrer cualquier tipo de caminos, es una sensación increíble.


Un sitio ideal para desconectar de todo.


Después de desayunar, tomar un café, hacer unas fotos, y conocer el hierro.


Llegó la hora de ir a despertar a nuestros vecinos, mira que les costaba madrugar.


Arriba Gandules!!!!
Menudo Careto.


Y de nuevo a subir, esta vez a conocer la Hoya del Morcillo.


Llegamos a la Hoya del Morcillo, muy cuidado, amplio y totalmente preparado para hacer chuletadas y pasar la noche, pero debido al calor que teníamos, optamos por ir a darnos un baño a La Maceta.


Y después de una espectacular cena preparada por Sandro a base de salpicón de pulpo y unas caipiriñas para refrescarnos, disfrutamos de una bonita puesta de sol con baños nocturnos incluidos.


martes, 2 de septiembre de 2014

Por fin llegamos a la Restinga!

Después de visitar el Faro y fracasar con el baño del embarcadero, continuamos la excursión "Conociendo el Hierro".


En este tramo de la Isla, el paisaje cambió radicalmente, y circulamos por una preciosa carretera, estrecha, llena de curvas, sin protecciones, sin tráfico y totalmente rodeada de Pinos Canarios.


Y por debajo de nosotros, el mar.


Luego bajamos al Tacorón, continuábamos con la idea de darnos un baño en el mar, pero otra vez el mar de fondo impidió que pudiéramos disfrutar de ese baño, así que empezamos a subir de nuevo en dirección a la Restinga.


En esa subida, pillamos un bonito atardecer.


Y esa noche las furgonas nos quedamos a dormir en la Restinga, mientras que Elena y toda su prole, tuvieron que subir de noche al Mocanal, que es donde tenían su Cuartel General montado, menudo tute de kilómetros.

Llegamos al Faro de Orchilla.

 Al bajar al faro, nos volvimos a encontrar otra carretera de tierra, sin duda los tres coches bajamos hasta el final.


Un buen remedio para evitar el calor y descansar las piernas.
Nada mejor que unas ventanas safari.


Y después de unas cuantas curvas, llegamos al Meridiano cero.


Los 3 mosqueteros.


Llegamos al Faro del Fin del Mundo.


Aquí está la prueba de la bajada del Mercedes, todavía mi cuñado continua sin hablarme por hacer de guía por esas carreteras.


Un sitio muy especial.


En el embarcadero de la Orchilla nos encontramos un mar de fondo que hacía imposible el baño.
El único que se metió en el mar, el niño de las muletas.


Y de nuevo a subir y continuar la ruta.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Continuamos conociendo el Hierro.

Todo el camino nos acompañó el buen tiempo, nada mejor que viajar con el aire acondicionado de la t1 en funcionamiento.


La carretera del Verodal a la Orchilla me pareció mágica, una tremenda subida, estrecha, llena de curvas, sin ningún tipo de protección, sin tráfico.


Una parado en lo alto para contemplar el paisaje.




Y al fondo, nuestro siguiente objetivo, el faro de Orchilla.


Un bonito grupo.


Bajando al Faro, disfrutando del buen tiempo.


Una preciosa excursión, Playa El Verodal!

También nos acompañó mi hermana Elena, mi cuñado Pablo y las dos niñas.


Comenzamos nuestra ruta.


Parada en el balneario de Sabinosa.


Todos esperando mientras yo metía el pie en el agua milagrosa del pozo de la salud.


Seguimos la carretera de la costa en dirección de la playa del Verodal.


Todas las carreteras están en perfecto estado, y es una pasada circular por ellas admirando ese paisaje tan diferente.


Llegando a la playa se nos acaba el asfalto, unas pequeñas dudas antes de continuar, pero el valiente Mercedes no va a quedarse atrás.


Llegamos al Verodal, una increíble playa de arena roja.


Un bonito trío.


Después de comer, abandonamos la playa para continuar la excursión.