Sábado 7:30 de la mañana, la mejor hora para darse un baño en el mar, aún brillaba la luna y el agua estaba estupenda, después del baño, hora de desayunar en el mejor restaurante que conozco.
No hay mejor manera de empezar un día de fiesta entre buenos amigos, ya con la barriguita llena, las cosas se ven de otra manera.
Llevo ya 5 visitas a la playa de Valle Gran Rey, nunca la había visto tan llena de arena como esta vez, una playa espectacular.
Pasamos la mañana en el playa, nuestra única preocupación era mantener frías las cervezas, darnos un baño en el mar de vez en cuando y pasar un buen rato.
Mientras pasábamos la mañana, apareció Miguel y Valeria, unos seguidores de este Blog, que llegaron desde Venezuela sabiendo que estábamos en La Gomera y pillaron el ferry y se plantaron en la playa, ademas su madre Liliana del Castillo me envió unos regalos desde Venezuela y me los entregaron allí, menuda sorpresa, gracias Liliana.
Una bonita pareja de recién casados que no dudaron en quedarse con nosotros todo el fin de semana y así poder compartir nuestra fiesta particular.
Entre charlas se nos pasó la mañana, Isidro y Toño aparecieron a rescatarnos, nos esperaban unas chuletas asadas rociadas de buen vino.
Así llegamos a las apartamentos donde se estaban quedando la mayoría de los participantes, hasta Miguel y Valeria decidieron buscar habitación y continuar todo el fin de semana con nosotros.
Después de una buena comida, y después de que todos los invitados se bebieran los 7 litros de mojitos que preparé, decidimos bajar de nuevo a la playa a disfrutar del bonito día que teníamos.
Hasta los niños disfrutaban de lo lindo de esta bonita Fiesta.
Los niños, y los no tan niños, al amigo Maxi nos dio un concierto, que en un momento tuvimos a toda la playa disfrutando de ese improvisado concierto.
Sin duda este es el espíritu del Weekeend, algo más que una simple Fiesta.
Y con tan buen rollito, llegó la puesta de sol en la playa.
Y como siempre, no faltó la tradicional despedida del Sol con un bonito espectáculo en la playa.
Ya bien entrada la noche, algunos se fueron a dormir, otros a tomar una copa en el Cacatua y otros nos quedamos charlando en nuestro Campamento Base.
martes, 14 de octubre de 2014
lunes, 13 de octubre de 2014
Un Fin de Semana de desconexión Total!
Este pasado Fin de Semana, un grupo de amigos nos fuimos a La Gomera, salimos en diferentes barcos para reunirnos todos en Valle Gran Rey.
Nosotros salimos desde La Laguna, unos 90 km de autopista para llegar a las 13.00 horas al Muelle de Los Cristianos.
En el Muelle había quedado con Miguel, un gran seguidor de este Blog, que había venido desde Venezuela y pasó a saludarnos, no coincidimos en el Muelle, pero me envió esta foto subiendo al barco.
En ese barco viajaban también Isidro con su Fastback que subió al Muelle justo detrás nuestro y su cuñado con el resto de la familia en un Seat, pero como es buena gente, lo dejamos venir con nosotros.
También en el Muelle nos estaban esperando Javi y Jeny, dos Herreños con una t2 doble cabina espectacular, que vinieron al viaje.
Primera parada como siempre, a mitad de la subida, para descansar un poco, refrescarnos y ver el Teide desde La Gomera.
A continuación, reanudamos la marcha, una dura y larga subida esperaba a nuestros coches.
El Viernes nos acompañó el buen tiempo, y pudimos disfrutar de esas carreteras Gomeras.
Y de ese paisaje tan impresionante.
Rumbo a Valle Gran Rey, nuestro destino final, la playa nos espera.
Esta parte del camino, totalmente rodeados por vegetación, es una pasada, da igual lo dura que sea para nuestras monturas, no me cansaría nunca de conducir esa carretera.
Mi t1 aguantó toda la subida como una campeona, pese a tener el motor un poco fatigado, esa incansable rutera no se queja nunca, esta es la vista que teníamos por delante.
Y detrás nuestro, los amigos Herreños con su "Herreñita".
Después de otros 70 kilómetros de curvas, subidas, bajadas, sol, niebla en la cumbre, etc., así veía la Eriba de Maxi.
A media tarde llegamos a Valle Gran Rey, lo primero de todo es ir corriendo a bañarnos en la playa, estaba increíble.
Después del baño, a prepararse para la puesta de sol.
Como es habitual en Valle Gran Rey, todo el público se sienta en la playa a disfrutar de la puesta de sol, todo eso siempre amenizado con un espectáculo de música y baile en la playa.
Poco a poco continuaban llegando el resto de amigos con los que habíamos quedado para disfrutar de este fin de semana especial.
Después de una cena entre amigos, Maxi fue el encargado de llevar la t1 hasta nuestro campamento base, en la orilla de la playa, para continuar nuestra fiesta personal.
Y así y después de unas cuantas cervezas, dimos por terminado el viernes.
A descansar.
Nosotros salimos desde La Laguna, unos 90 km de autopista para llegar a las 13.00 horas al Muelle de Los Cristianos.
En el Muelle había quedado con Miguel, un gran seguidor de este Blog, que había venido desde Venezuela y pasó a saludarnos, no coincidimos en el Muelle, pero me envió esta foto subiendo al barco.
En ese barco viajaban también Isidro con su Fastback que subió al Muelle justo detrás nuestro y su cuñado con el resto de la familia en un Seat, pero como es buena gente, lo dejamos venir con nosotros.
También en el Muelle nos estaban esperando Javi y Jeny, dos Herreños con una t2 doble cabina espectacular, que vinieron al viaje.
Primera parada como siempre, a mitad de la subida, para descansar un poco, refrescarnos y ver el Teide desde La Gomera.
A continuación, reanudamos la marcha, una dura y larga subida esperaba a nuestros coches.
El Viernes nos acompañó el buen tiempo, y pudimos disfrutar de esas carreteras Gomeras.
Y de ese paisaje tan impresionante.
Rumbo a Valle Gran Rey, nuestro destino final, la playa nos espera.
Esta parte del camino, totalmente rodeados por vegetación, es una pasada, da igual lo dura que sea para nuestras monturas, no me cansaría nunca de conducir esa carretera.
Mi t1 aguantó toda la subida como una campeona, pese a tener el motor un poco fatigado, esa incansable rutera no se queja nunca, esta es la vista que teníamos por delante.
Y detrás nuestro, los amigos Herreños con su "Herreñita".
Después de otros 70 kilómetros de curvas, subidas, bajadas, sol, niebla en la cumbre, etc., así veía la Eriba de Maxi.
A media tarde llegamos a Valle Gran Rey, lo primero de todo es ir corriendo a bañarnos en la playa, estaba increíble.
Después del baño, a prepararse para la puesta de sol.
Como es habitual en Valle Gran Rey, todo el público se sienta en la playa a disfrutar de la puesta de sol, todo eso siempre amenizado con un espectáculo de música y baile en la playa.
Poco a poco continuaban llegando el resto de amigos con los que habíamos quedado para disfrutar de este fin de semana especial.
Después de una cena entre amigos, Maxi fue el encargado de llevar la t1 hasta nuestro campamento base, en la orilla de la playa, para continuar nuestra fiesta personal.
Y así y después de unas cuantas cervezas, dimos por terminado el viernes.
A descansar.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Las crónicas de mi buen amigo Pepe Morales.
El sábado 4 de octubre de 2014 estuvimos en la anunciada Jornada de Puertas Abiertas del Club de Automóviles Antiguos de Las Palmas.
El escenario, al ser una zona industrial carente de tráfico el fin de semana y con vigilancia privada, se presentaba idónea.
Al lado de su Herald de 1970, posaba un orgulloso Miguel Ángel, con tantas vicisitudes que narrar sobre la recuperación y posterior restauración del popular descapotable, su cuidado interior lo testificaba.
Estacionados en batería, posaban muchos clásicos que testimonian nuestra rica historia de dos y cuatro ruedas, conservados a lo largo de los años por entusiastas aficionados. Mayoritariamente abundaban los “ingleses”, por aquello de los puertos francos isleños, que sorprendían a los visitantes, sobre todo peninsulares.
Los vehículos alemanes también tuvieron mucha difusión.
En el apartado de las dos ruedas, marcas hispanas, italianas, inglesas y alemanas, hasta que llegaron… las niponas para quedarse.
El todo terreno militar también marca una faceta lúdica, con desembarcos en Tenerife para “guerrillas” y exposiciones de su parafernalia, conjuntados al mínimo detalle, esperando que las armas estén descargadas.
Todo pensado, hasta el más mínimo detalle.
El imponente Packard descapotable de Tito marcó la cima de los “haigas”.
El australiano Jaguar de Mario puso el listón en lo más alto de Su Graciosa Majestad en la Commonwealth Countries. Ese coche (car) por si sólo merece una buena sesión de fotos y narrar su azarosa historia. ¿ Por cierto, alguien sabe la utilidad del botón ubicado debajo del tapón de gasolina ?
Nos contaron que el 220 SE de 1962, perteneció al humorista Coll (el bajito del dúo Tip y Coll ), y que fue “rescatado” de Madrid, volviendo a sus orígenes.
El Wolseley de Mauricio presentaba un doble etiquetado, para que no haya confusiones de marca.
En el apartado de automobilia, el joven Hilario al tiempo de hacer una venta te narra mil anécdotas de su época de corredor, las copas del Lancia Fulvia no caben en cualquier sitio, a su lado, Pepe Monzón y sus libros de nuestra historia del motociclismo en Canarias, con la próxima edición en imprenta de la correspondiente a los coches.
Gracias al presidente Eugenio, a Tony, a los trofeos entregados, al conjunto musical y a los jóvenes y muchachas que nos ayudaron en la jornada. (y al incansable Antonio, que nos restauró con comida caliente y bebidas frías. Hasta la próxima edición.
Y yo quiero dar las gracias a mi buen amigo Pepe Morales por tenernos siempre muy bien informados, de todo lo que sucede en la Isla Vecina.
Siempre con un buen recuerdo o una bonita foto que enseñar encontramos al amigo Pepe, atento con cámara en mano para obtener esas fotos que tanto nos sorprenden a posteriori. Pero en ocasiones hay otro objetivo apuntando que logra capturar una instantánea a la que podríamos llamar “El cazador cazado”.
Una pena no poder acudir para disfrutar de esa jornada de puertas abiertas rodeado de buenos amigos, pero coincidió con mi cuarta operación y fue imposible acudir, pero agradezco mucho la invitación, la próxima vez será.
Felicidades por esta buena iniciativa.
El escenario, al ser una zona industrial carente de tráfico el fin de semana y con vigilancia privada, se presentaba idónea.
Al lado de su Herald de 1970, posaba un orgulloso Miguel Ángel, con tantas vicisitudes que narrar sobre la recuperación y posterior restauración del popular descapotable, su cuidado interior lo testificaba.
Estacionados en batería, posaban muchos clásicos que testimonian nuestra rica historia de dos y cuatro ruedas, conservados a lo largo de los años por entusiastas aficionados. Mayoritariamente abundaban los “ingleses”, por aquello de los puertos francos isleños, que sorprendían a los visitantes, sobre todo peninsulares.
Los vehículos alemanes también tuvieron mucha difusión.
En el apartado de las dos ruedas, marcas hispanas, italianas, inglesas y alemanas, hasta que llegaron… las niponas para quedarse.
El todo terreno militar también marca una faceta lúdica, con desembarcos en Tenerife para “guerrillas” y exposiciones de su parafernalia, conjuntados al mínimo detalle, esperando que las armas estén descargadas.
Todo pensado, hasta el más mínimo detalle.
El imponente Packard descapotable de Tito marcó la cima de los “haigas”.
El australiano Jaguar de Mario puso el listón en lo más alto de Su Graciosa Majestad en la Commonwealth Countries. Ese coche (car) por si sólo merece una buena sesión de fotos y narrar su azarosa historia. ¿ Por cierto, alguien sabe la utilidad del botón ubicado debajo del tapón de gasolina ?
Nos contaron que el 220 SE de 1962, perteneció al humorista Coll (el bajito del dúo Tip y Coll ), y que fue “rescatado” de Madrid, volviendo a sus orígenes.
El Wolseley de Mauricio presentaba un doble etiquetado, para que no haya confusiones de marca.
En el apartado de automobilia, el joven Hilario al tiempo de hacer una venta te narra mil anécdotas de su época de corredor, las copas del Lancia Fulvia no caben en cualquier sitio, a su lado, Pepe Monzón y sus libros de nuestra historia del motociclismo en Canarias, con la próxima edición en imprenta de la correspondiente a los coches.
Gracias al presidente Eugenio, a Tony, a los trofeos entregados, al conjunto musical y a los jóvenes y muchachas que nos ayudaron en la jornada. (y al incansable Antonio, que nos restauró con comida caliente y bebidas frías. Hasta la próxima edición.
Y yo quiero dar las gracias a mi buen amigo Pepe Morales por tenernos siempre muy bien informados, de todo lo que sucede en la Isla Vecina.
Siempre con un buen recuerdo o una bonita foto que enseñar encontramos al amigo Pepe, atento con cámara en mano para obtener esas fotos que tanto nos sorprenden a posteriori. Pero en ocasiones hay otro objetivo apuntando que logra capturar una instantánea a la que podríamos llamar “El cazador cazado”.
Una pena no poder acudir para disfrutar de esa jornada de puertas abiertas rodeado de buenos amigos, pero coincidió con mi cuarta operación y fue imposible acudir, pero agradezco mucho la invitación, la próxima vez será.
Felicidades por esta buena iniciativa.
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